El embarazo y el parto producen cambios importantes en el abdomen, el suelo pélvico, la postura y la condición física general.
Por eso, antes de comenzar realizamos una valoración individual que nos permite conocer tu estado, detectar posibles alteraciones y establecer unos objetivos realistas.
Nuestro propósito no es únicamente que recuperes tu forma física, sino ayudarte a sentirte mejor, prevenir molestias y retomar progresivamente tus actividades cotidianas y deportivas.
La valoración inicial es el primer paso para comenzar la recuperación de forma segura.
Nuestra fisioterapeuta especialista estudiará el estado del abdomen, el diafragma y el suelo pélvico, además de revisar posibles cicatrices, pérdidas de orina, sensación de pesadez, dolor o dificultades para realizar determinados esfuerzos.
A partir de esta valoración diseñaremos un plan adaptado a tu tipo de parto, el tiempo transcurrido y las necesidades actuales de tu cuerpo.
Durante el embarazo, la musculatura abdominal se adapta para permitir el crecimiento del bebé. Después del parto puede existir debilidad, pérdida de tono o separación de los músculos abdominales.
Mediante ejercicios personalizados y gimnasia abdominal hipopresiva trabajaremos la coordinación entre la respiración, el abdomen y el suelo pélvico.
El objetivo es mejorar la función de la zona lumboabdominopélvica, recuperar progresivamente el tono muscular y ayudarte a gestionar mejor las presiones durante los esfuerzos.
El peso del bebé, los cambios hormonales y el parto pueden afectar a la musculatura y a los tejidos del suelo pélvico.
Desde fisioterapia trabajamos para prevenir o tratar síntomas como pérdidas de orina, sensación de pesadez, dolor pélvico, molestias en las relaciones sexuales o dificultad para controlar determinados esfuerzos.
El tratamiento puede incluir ejercicios específicos, trabajo respiratorio, educación postural y recomendaciones adaptadas a tu situación.
Durante el embarazo y los primeros meses de maternidad es frecuente adoptar posturas mantenidas al alimentar, coger, dormir o portear al bebé.
Estas posiciones pueden generar sobrecarga en la espalda, el cuello, los hombros, la pelvis o las muñecas.
A través del entrenamiento personalizado trabajaremos la fuerza general, la movilidad y el control postural para que puedas afrontar las actividades diarias con mayor seguridad y menos molestias.
También te enseñaremos a levantar, transportar y cuidar a tu bebé protegiendo tu espalda y tu suelo pélvico.
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