El negocio del sobrepeso

Si estas gordo es porque no tienes fuerza de voluntad… comer saludable es muy fácil, basta con no comprar porquerías.
Qué bonita queda esta frase, ¿verdad? Y que fácil. La culpa es siempre de uno mismo, y de tu falta de ganas.

Seguro que no tiene nada que ver que un 5 de octubre entres por la puerta del supermercado y por poco te choques con un mostrador entero decorado de chucherías, caramelos, bollería y chocolate para celebrar Halloween. Por supuesto bien llamativo y a la vista y todo con precios inferiores a 2 euros, para que no duela. Eso, si 5 melocotones y 4 plátanos, 5 euros. Y ojo, con 25 días de antelación, claro que sí, luego diremos que solo es un día, que tampoco hay que exagerar.

Tampoco tiene nada que con que no contentos con encontrar en Halloween una excusa más para malcomer, hemos dicho, pues oye, ya que estamos sacamos lo de Navidad que total que faltan, ¿2 meses? eso no es nada, no sea que se agoten los polvorones. Y, además, como idea brillante, ¿lo ponemos en la zona de las galletas y los dulces? No hombre no, ponlo en el pasillo de las frutas y la verduras, no sea que la gente que hace un esfuerzo por evitar ese tipo de cosas no los vea. Asique nada, oficialmente la Navidad ya empieza antes en los supermercados que en el Corte Ingles.

Que si, que todos sabemos que para conseguir un cambio de hábitos tiene que salir de uno mismo, que yo soy la primera que en consulta dice que si no lo tienes en casa no lo comes, pero no es necesario, ni bueno, ni saludable, ni ayuda lo más mínimo el tener que estar esforzándose cada segundo del día en decir que no a la tentación. Porque al final, caes. Y cuantas más oportunidades te dan, más riesgo tienes de recaer.

Está claro que hay personas que consiguen evitarlo incluso así, pero muchísima gente pelea diariamente contra el impulso de comer mal y por capricho.

Para algunos comer bien es un camino más difícil y largo y cuando no lo consiguen se sienten culpables sin darse cuenta de que vivimos en un entorno obesogénico que nos incita diariamente a comer peor y más de la cuenta.

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